miércoles, 28 de enero de 2015

Del amor idealizado al amor que se construye

 El pensador Zygmunt Bauman plantea que en los tiempos actuales se dan muchas paradojas entre las que se
cuenta que aunque la lógica del consumo se ha trasladado a las relaciones, y éstas se toman o se dejan como si se tratara de ir de compras, subsiste el temor a ser "desechado".

Bauman denomina este planteamiento como “tiempos del amor líquido”, de hecho ya en la costa caribe colombiana se había implementado una expresión bastante particular para denominar esas relaciones momentáneas o de corta duración: “El Vacilón”.

Desafortunadamente la sociedad ha llegado a estas instancias reales que involucran las relaciones, quizás llevados por la decepción, esa que a muchos, fruto de sus malas experiencias en las relaciones de noviazgo y/o matrimoniales les han llevado a pensar que el amor perfecto no existe.

No soy un idealista, de hecho mi planteamiento es querer dejar a un lado esos idealismos del amor y aterrizarlo un poco más, pero sí creo en un amor que perdure, bajo la perspectiva de que se puede llegar a alcanzar. Es decir, la idea del romance debe permanecer pero variando esa manera de querer ver realizada la plenitud en la vida de las personas y para ello planteo de modo más claro mis ideas.

Expresiones tales como: “eres el amor de mi vida” ó “eres el amor que siempre soñé”, son frases que buscan de alguna manera expresar el grado de enamoramiento de una persona hacia otra, pero que suelen confundirse con el culmen de la experiencia del amor en plenitud que en realidad aún no llega.

Para algunos podría parecer un tanto escéptico lo que ahora escribo, para otros daría la impresión de ser alguien que habla de algo que no sabe y que vive entre ocupaciones religiosas y con compromisos celivatarios que le resulta difícil comprender el sentimiento y piensan que no sé de qué estoy hablando.

Sin embargo, el acompañar a las personas en lo que respecta a sus situaciones sentimentales, el hacer estudios de casos en diálogos espontáneos con profesionales de la psicología me han permitido elaborar un punto de vista que les comparto. No es necesario probar que algo está caliente y quema tocándolo, cuando desde lejos se sabe que quema y hace daño.

Lo que intento decir es que debe haber una comprensión más elaborada del amor, si se quiere más inteligente de lo que siento y entiendo por amar a la otra persona. Y para ello es necesario pasar de creer que el amor es un ideal que voy a encontrarme que ha de ser perfecto, idílico, sin contratiempos y con un príncipe o princesa; esa idea del amor no existe y si vas con ello a enfrentar la vida y a establecer una relación terminarás desencantado y dirás que en la vida todo es mentira.

Cuando hablo de una comprensión más elaborada pienso en entender que el amor se construye entre dos, en la relación de pareja el amor es algo que está por formarse y como presupuesto básico está lo que el varón y la mujer entienden y sienten como amor. Ya allí hay una diferencia de pasión, de grados de entrega, de manera de expresarlo, de compartirlo.

Y con esa persona con la que ha decidido unirse empieza la construcción del amor, la búsqueda conjunta de alcanzar la plenitud de lo que uno y el otro entienden por amor. De ahí a que no se trate de algo que está de alguna manera aguardando que se encuentre de modo individual, sino que es algo que está dentro de cada uno de los implicados y que van haciendo crecer, y una vez revisado puedan darse cuenta que el otro es “el amor de su vida” pero porque se han tomado precisamente la vida para llevar a la plenitud esa experiencia.

Por lo tanto “eres el amor de mi vida” ó “el amor que siempre soñé” es una expresión que se debe decir en la madurez de la relación, robustecida por la convivencia y la superación de la adversidad y el desarrollo de los logros alcanzados en la relación de pareja.

Escrito por
Padre Alfonso Sierra



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