viernes, 10 de octubre de 2014

SESIÓN DE APERTURA Tribunal “ne pereant probationes” Bogotá D.C., octubre 3 de 2014

Fase diocesana causa de beatificación y canonización del Siervo de Dios
P. RAFAEL GARCÍA-HERREROS UNDA
Sacerdote de la Congregación de Jesús y María
Fundador de “El Minuto de Dios”


Muy buenos días, en primer lugar le agradecemos a todos ustedes su presencia en esta sesión de apertura de la causa de beatificación y canonización del Siervo de Dios P. Rafael García-Herreros Unda, sacerdote de la CJM y fundador de “El Minuto de Dios”.

Permítanme ustedes dirigirles unas breves palabras acerca del significado de lo que aquí vamos a realizar.

La vocación cristiana es la santidad y a ella estamos llamados todos los discípulos de Cristo (Mt. 5, 48), pero dentro de todos hay algunos que sobresalen por su práctica de las virtudes en grado heroico, uniéndose más íntimamente a Cristo que los cristianos del común, por eso la Iglesia a través de toda su historia ha querido resaltar de manera especial a esos hombres y mujeres que no se conformaron en la vida con ser cristianos del montón y los ha llamado SANTOS e inscribe sus nombres en la plegaria universal de la iglesia. Por tanto, los santos son los gigantes de la santidad.

El Siervo de Dios Rafael García-Herreros Unda fue uno de esos cristianos que no se conformó con ser cristiano del montón y vivir mediocremente su seguimiento a Cristo, sino que sobresalió viviendo extraordinariamente las virtudes teologales (fe, esperanza y caridad) y las cardinales (prudencia, fortaleza, justicia y templanza), así como asumió, en su condición de sacerdote, los consejos evangélicos (castidad, pobreza y obediencia) por el Reino de Dios, esto ha quedado demostrado en la vida que llevo y en la obra de “El Minuto de Dios” que dejó y que han continuado sus hermanos eudistas. Ese legado ha quedado plasmado en cada empresa de la OMD y la filosofía y espíritu que mueve la obra es la filosofía y el espíritu que movió al Siervo de Dios.

Es innegable que el Siervo de Dios Rafael García-Herreros Unda murió en olor de santidad y esa convicción nos mueve a presentarlo ante la Santa Sede como ejemplo de SANTO. Ante la Iglesia un difunto cristiano es tanto más canonizable cuanto más atractivo y estimulante sea el mensaje que puede ofrecer al mundo moderno y mayor su fama de santidad, de tal forma que los fieles se sientan incitados a seguir sus ejemplos, por eso la necesidad de hacer visible y difundida esa fama de santidad que acompañó a nuestro Siervo de Dios mediante un proceso de beatificación y canonización. Este proceso, que es un verdadero proceso judicial, ya lo inició la CJM en el año 2013 cuando a través de la Postuladora, Dra. Silvia Mónica Correale, se le pidió a su excelencia Héctor Gutiérrez Pabón, Obispo de la Diócesis de Engativá y con competencia en esta causa, para que elevara una consulta a la Conferencia Episcopal de Colombia, y teniendo su voto positivo, se presentó la petición a la Congregación para la Causa de los Santo, en la Santa Sede, allá se realizó la correspondiente investigación de la conveniencia o no de esta causa, donde se indagó en las diferentes Congregaciones vaticanas si había algo en contra del Padre Rafael García-Herreros Unda, al no encontrarse ninguna queja, entonces la Congregación para la Causa de los Santos dio su Nihil Obstat , nada se opone, o en términos coloquiales “no se encontraron antecedentes penales y la causa puede iniciarse”.

La Causa de beatificación y canonización tiene 2 fases: la fase diocesana y la fase romana. La fase
diocesana, como su nombre lo indica, es la que se instruye en la Diócesis donde vivió y murió el padre RGH, y la fase romana es la que se continúa en la Santa Sede y de cual hablaremos cuando llegue el momento.

La fase diocesana se inicia una vez se ha informado a la Congregación para La Causa de los Santos y ésta realiza la correspondiente investigación, a partir de este momento al padre se le llama Siervo de Dios P. RGH. Esta nominación jurídica no otorga derecho de culto público (ubicar la tumba del SD debajo del altar donde se celebra la Eucaristía, dedicar iglesias o capillas o poner en las misma imágenes o cuadros del SD, representarlo con aureolas propias de los beatos o con coronas propias de los santos, poner exvotos en la tumba o símbolos que puedan inducir a errores a los fieles, conservar sus reliquias entre las reliquias de los beatos y santos, invocarlo en la plegaria eucarística en el lugar de los beatos o santos), pero sí se puede invocar en la plegaria por los difuntos, se permite repartir fotografías o estampas con oraciones debidamente autorizadas por la autoridad eclesiástica para pedir en privado la beatificación del SD o alguna gracia especial por su intercesión. El señor Obispo nombra una Comisión de historiadores cuya función es reconstruir el contexto histórico en el que vivió el Siervo de Dios, nombre también un equipo de peritos teólogos cuya función es someter a censura teológica los escritos del Siervo de Dios (que en total son 27 volúmenes de sus obras publicadas), desde el año pasado ya viene trabajando la Comisión histórica y desde hace unos meses los peritos están estudiando los escritos. Surtidos estos momentos procesales, ahora corresponde abrir el juicio a las pruebas testimoniales, la cual se inicia con esta sesión de apertura, en la que se confirman los nombramientos de los miembros del tribunal que recibirán las declaraciones de los testigos propuestos, se les toma el juramento de cumplir fielmente su oficio, se acepta la lista de testigos presentada por el vicepostulador y se señala el lugar y la fecha para iniciar el examen de testigos.

Lea agradecemos a todos uds. nos acompañen con la oración, a fin de que esta etapa se surta conforme a lo que piden las normas de la Iglesia y podamos, a través de las pruebas recogidas, llegar a la certeza moral de que nuestro Siervo de Dios vivió de manera heroica las virtudes teologales y cardinales, como los consejos evangélicos, y así el Santo Padre lo proclame venerable, beato y santo para la Iglesia.

P. IVÁN DÍAZ GÓMEZ, cjm
Vicepostulador.


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